10 de junio, quizá si lo logre
- oscar00mena
- 10 jun
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Según la cuenta regresiva en la pantalla principal de mi celular, me quedan 19 días para enviar mi propuesta a la convocatoria abierta. Y ayer, mientras hacía quizá la última veladura en la última obra de la serie (al menos por ahora), pensé: quizá sí lo logre.
No lo pensé con euforia. Lo pensé con la misma calma con la que se aplica una veladura: despacio, con cuidado, sin saber del todo qué va a quedar cuando seque.
Y eso me lleva al punto que quiero compartir hoy: la importancia de tener metas con fechas claras.
Cuando leí la convocatoria en febrero, el 30 de junio me parecía una fecha arbitraria. Digamos que un límite externo que no tenía nada que ver conmigo, hasta que empecé a pintar y me di cuenta que si no adoptaba esta fecha, las cosas no iban a cambiar y probablemente no lo iba a lograr.
Y es que sin una fecha clara, una serie de pinturas, pero en realidad casi cualquier cosa (algo que hasta hoy entiendo también), puede vivir en un estado permanente de “casi listo”. Sin una fecha, el perfeccionismo tiene demasiado espacio para operar por decirlo de alguna manera. Uno sigue ajustando, dudando, planeando o procrastinando sin rumbo. Sin atreverse a responder la pregunta incomoda: ¿es esto lo que quiero decir?
Tener una fecha límite me obligó a responder esa pregunta. Y no estoy hablando de la fecha desde la presión y estrés que agregan (aunque bien canalizado puede ser importante). Estoy hablando de la fecha desde la estructura que agrega. Es como el bastidor que le da forma al lienzo antes de que empieces a pintar.
Quedan 19 días. La obra está casi lista. Y curiosamente, yo también.
