19 de mayo, una obra por terminar
- oscar00mena
- 19 may
- 2 min de lectura
En febrero me enteré de una convocatoria abierta para artistas visuales que nunca habían expuesto individualmente. Para ese momento solo tenía una obra que consideraba había hecho de manera consciente, cuidando todos los detalles, desde el tipo de lienzo, la preparación del mismo, la atención al detalle, la calidad de las pinturas, la originalidad de la referencia, todo. Pero lo cierto es que una obra por sí sola no se sostiene, ni es suficiente para aplicar a una convocatoria así, mucho menos en un país tan lleno de talento como Costa Rica.
Por algunos días la ignoré. Le di paso al síndrome del impostor, ese que me decía que para el 30 de junio jamás lograría tener una serie coherente lista para aplicar. Pero la idea seguía resonando, y después de unos días decidí empezar a darle forma. Primero en papel, escribiendo cómo la imaginaba, qué quería transmitir, y cómo abordarlo de la manera más auténtica posible.
Poco después entendí que la manera más auténtica de hacerlo era desde adentro. Que lo más genuino que tenía en ese momento era mi propio proceso psicológico. Y pensé en cómo, a través del arte, podía intentar que otras personas conectaran con ese proceso; no para generar empatía hacia mí, sino para verse a ellas mismas. Para ponerse atención, hacia adentro.
Así que empecé a pintar.
Para el día de esta nota, 19 de mayo, me queda poco más de un mes y una obra por terminar. No sé si voy a llegar a tiempo para mandar mi propuesta completa. Lo que sí sé es que en este proceso he aprendido más de mí que lo que jamás había logrado, y eso, ya de por sí, para mí es ganancia.
